Margo Glantz: La escritora que trata las palabras como cuerpos

29/09/2016

“Entrevista Ojo Público ”

Liberalia

MARGO GLANTZ, estará presente en la próxima edición de la Feria Internacional del Libro de Santiago, FILSA 2016, encabezando la comitiva del país invitado, México. La ganadora del Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas 2015, participará en diversas actividades, firma de libros y diálogos en torno a su obra, publicada en editorial Sexto Piso y Pre Textos, entre otras.

Un exquisito diálogo con la autora mexicana sobre el poder de la escritura y el universo de la autobiografía. Esta entrevista forma parte de la nueva edición de Animales Literarios, el libro de entrevistas que Alonso Rabí publicará en la próxima Feria del Libro Ricardo Palma, con la editorial Estruendomudo.

La primera noticia que tuve sobre Margo Glantz (México, 1930) me la dio Antonio Cisneros, quien me recomendó vivamente su lectura. “Es autora de textos”, me dijo. “No de libros. No es novelista, no es cuentista, es autora de textos”. Lo remarcó de manera muy vivaz y tajante. En ese momento, confieso, no comprendí muy cabalmente qué quiso decir Antonio. En todo caso, me provocó curiosidad saber cuál sería la diferencia entre una escritora y una autora de textos. La palabra escritora, supuse yo entonces, movía resortes más prestigiosos; autora de textos, en cambio, aparentaba representar una condición menor. Afortunadamente fue solo eso: una apariencia.
 
 
Al paso del tiempo, cayeron en mis manos algunos textos de Margo Glantz y entonces comprendí que allí había una voluntad frente al lenguaje que no pasaba por el cumplimiento de recetas de género –tampoco por la renuncia a la belleza–, con lo cual la expresión “autora de textos” cobraba pleno sentido. No era una ironía sino una marca de personalísima escritura.

Desde ese momento admiré a Glantz. Y lo hice, como hasta hoy, sin reservas. Hija de inmigrantes judíos ucranianos llegados a México, Glantz ha desplegado una obra vasta que se prolonga, incluso, en los breves y afilados comentarios que suele publicar en su página de Facebook. A sus 86 años, Glantz ha transitado tanto por la creación como por la crítica con la misma agudeza, con la misma inteligencia luminosa y tenaz.

Entusiasta estudiosa del corpus colonial, voraz lectora de Sor Juana y de Bernal Díaz del Castillo; por otro lado, su alerta permanente ante la historia oficial la ha llevado a revisar varias veces la figura de la Malinche; conocedora minuciosa de la literatura mexicana de los siglos XIX y XX, creadora de un mundo ficcional –y a veces no tanto–marcado por la reflexión, la paradoja, el humor, la desacralización como actitudes ante la existencia. Quien revise, incluso con alguna ligereza, los cuatro volúmenes de sus Obras reunidas, editadas en años recientes por el Fondo de Cultura Económica podrá darse cuenta rápidamente de esto.
 
 
 
La única vez que la vi en persona fue el año pasado, en Lima, entre los tumultosos pasillos de la Feria Internacional del Libro de Lima. Venía del brazo de Germán Coronado, quien al verme se detuvo y me la presentó con una velocidad que podría haber sido olvidable si se hubiera tratado de otra persona, pero no de Margo Glantz. Todo fue demasiado rápido, pero su energía quedó en el aire, esa mirada intensa de ave curiosa e inquisidora, atenta a cualquier cosa a cada paso.

Su obra es vastísima. Incluye por supuesto textos de ficción, pero también ensayos históricos, estudios críticos, crónicas personalísimas sobre la cultura y la literatura de México, colecciones de textos breves –"Saña" (2007) es una de ellas– que tampoco se rinden a un solo género ya que incluyen microensayos, microrrelatos y aforismos. Se trata de una obra de poderoso aliento reflexivo y ánimo lúdico y cuestionador, muchas veces cargada de cruda ironía: Desde la pica donde llevaban su cabeza guillotinada, la princesa de Lamballe gozaba de una vista privilegiada de La Bastilla”, nos dice en “Cuestión de óptica”, breve apunte que forma parte, precisamente, de "Saña".

Sexto Piso Margo Glantz Coronada de Moscas Yo también me acuerdo FILSA