Mi maravillosa librería no deja de plantear un apasionado enfrentamiento con los nuevos formatos de lectura.

Por Alejandra Rodríguez Ballester

Una versión algo más prosaica del conocido anhelo borgeano es la de figurarse el paraíso bajo la especie de una librería. Un Edén terrestre y cotidiano, que a la idea de absoluta disponibilidad de los libros suma la premisa práctica que supone vivir, al menos módicamente, de ellos. Han de ser pocos los lectores ligados a los oficios de la lectura o de la escritura que no hayan contemplado, al menos de manera pasajera, esa discreta utopía. 

En el caso de la periodista austríaca Petra Hartlieb, el tránsito de esa fantasía frecuente a la realización es el tema de Mi maravillosa librería, relato biográfico de la manera en que ella y su marido Oliver ponen en marcha la próspera Hartliebs Bücher, verdadera hazaña en tiempos de Internet.