Invitado


Bob Dylan en el Massey Hall, Toronto, Canada, Abril 1980

¿Ha llegado carta?
EL MISTERIOSO BOB ENVIÓ UNAS PALABRAS
¿Estuvo en Suecia el Oráculo de Delfos?


ROLANDO Gabrielli©

La antesala

¿Qué dirá Bob Dylan en su discurso durante el banquete del Nobel en Estocolmo? ¿Unas cuantas palabras formales, ceremoniales, para salir del paso y cumplir con la tradición del emblemático lauro? ¿Quién le convenció a cumplir con el protocolo, después de un largo silencio y excusas sobre compromisos previos? ¿O quizás cuestione que la rueda del mundo está atascada frente al abismo?  

¿O dirá que el pasado tritura el presente como si el futuro fuera una rebanada de queso? Hay que conocer la trayectoria de un hombre, para entender su voz. Hay un Dylan que no se gasta en el olvido. De ninguna manera se puede dejar de constatar el hecho de que él ha construido su propia leyenda de equívocos sobre sí mismo. Un primer Dylan es parte de su historia real, imitaba a Charles Chaplin y hacía de payaso. Alguien tan distante, al parecer, a este vaquero huraño del folk rock, que alguna vez dijo que era de New México o Texas, huérfano, inventando una nueva realidad personal, despistando a sus seguidores y entrevistadores. Tal vez quería ser otro o muchos más. No le alcanzaba el doble borgiano, porque lo multiplicaba hasta su propia imaginación. Durante un tiempo prolongado para este tipo de actos y situaciones se hizo el sueco ante la Academia sueca y congeló cualquier respuesta frente al lauro, en su tónica de personaje inefable, que toca distintos instrumentos en sus presentaciones y donde el silencio es su toque personal, maestro, dota de una indiferencia sublime a sus actos de comienzo a fin y deja para respirar una atmósfera donde sólo está su voz arrastrada e instrumentos en el formidable eco de su audiencia.

¿Puso música a la poesía o poesía a la música? El escenario escandinavo se abre como un cisne blanco en la nieve para el festín de la música y la palabra. Un plató especial, quizás haya pensado, pero es un escenario del stablishment, después de todo. 

Escáner Cultural nº: 

198

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