Sobre genias y musos.

Las ‘genias’ y sus ‘musos’

Laura Freixas y otras investigadoras abordan el machismo cultural a partir de célebres parejas de intelectuales y artistas, en el ciclo de conferencias Ni ellas musas ni ellos genios que celebrado en Madrid en enero de este año.

En español, la palabra genio no tiene femenino y la palabra musa no tiene masculino. Hay quien lo considera sintomático de un machismo enraizado en todos los órdenes sociales y del que no se libra el mundo intelectual, artístico y científico. Tomando estos dos términos como referencia, la escritora Laura Freixas ha organizado, desde la asociación Clásicas y Modernas, que preside, y en colaboración con Mujeres de Artes Visuales y la Obra Social «la Caixa», una serie de conferencias en Caixa Forum Madrid con el título Ni ellas musas ni ellos genios.
 
«El problema es doble: hay pocas mujeres en la cultura y por otra parte se invisibiliza o infravalora a las que hay», opina Freixas, que lleva desde los años noventa estudiando y denunciando la desigualdad de género en el ámbito de la cultura.«Se cree que hasta anteayer no había ninguna mujer en la cultura, y no es cierto».
 
El objetivo de estas conferencias, por tanto, es entender los mecanismos por los cuales muchas mujeres brillantes, pese a sus logros, han sido«borradas de la historia«:

La propia Freixas impartirá una conferencia sobre Rafael Alberti y María Teresa León. La mujer del poeta no ha sido completamente olvidada por la historia, pero ella misma escribió en sus memorias: «Ahora yo soy la cola del cometa. Él va delante».
 
 
¿Por qué tenía que hacer esta renuncia en favor de su marido, si se crio en un ambiente culto, luchó contra los prejuicios de la época para acceder a la educación superior, desarrolló una carrera literaria autónoma y formó parte de la nómina de escritores integrantes de la Generación del 27? ¿No podía ser ella otro cometa, ya fuera mayor o menor?


«El caso de María Teresa León y Alberti es muy interesante porque son dos personas muy parecidas, de las misma clase social, del mismo país, del mismo año de nacimiento, de la misma inteligencia, sensibilidad y creatividad».
 
Aunque los dos partían, por decirlo así, de la misma casilla de salid,«hay situaciones o factores sociales que hacen que el hombre se sienta reforzado en su creatividad y en su autonomía. Es apoyado, arropado – en el caso de Alberti, recibió el espaldarazo de Juan Ramón Jiménez -, y en cambio a la mujer se la educa con prohibiciones, miedos y limitaciones», opina la escritora.
 
«Las mujeres que intentaban entrar en los círculos intelectuales no podían irse con los hombres a beber a los bares. Al final acababan marchándose o emparejándose con algún hombre del grupo. Entonces podían asistir a las tertulias, pero con el estatus de mujer de».

El ciclo se abrirá con una conferencia de la historiadora del arte y escritora Frances Spalding, especialista en Virginia Woolf. Versará sobre la relación entre la célebre escritora inglesa, una de las más importantes del siglo XX, y su amigo el pintor y crítico Roger Fry, que revolucionó intelectualmente el grupo de Bloomsbury al que pertenecía la autora.
 
En este caso es evidente que no hay un olvido histórico que resarcir, pero sí es un buen ejemplo para cuestionar el tópico de que las musas son siempre mujeres que inspiran a los hombres, ya que Fry podría considerarse el muso de Woolf. Ella le escribió:«Creo que tú me has mantenido en el buen camino, en lo que respecta a la escritura, más que nadie -si es que es el buen camino». 
 

Spalding opina que el «horizonte mental» de Fry iba más allá del mundo literario y representaba para Woolf «un tipo distinto de energía». La especialista cree que la escritora tuvo «una miríada» de musas y musos que inspiraron su obra debido a su gran capacidad intelectual y a sus abundantes lecturas, pero fue Fry quien «alteró su estado mental y despertó su ambición». De hecho, aunque Woolf siempre mostró opiniones encontradas con respecto a la biografía, dedicó bastantes años a escribir una de su amigo Fry.

La investigadora de la Universidad de Valencia Ana López Navajas aborda el matrimonio Marie-Anne y Antoine Lavoisier, padres de la química moderna gracias a sus descubrimientos relacionados con la combustión y el oxígeno, entre otros. No obstante, la comunidad científica sólo brindó su reconocimiento a Antoine. Marie-Anne, como tantas científicas que trabajaron codo con codo con sus maridos, no vio sus logros reconocidos.

Una semana después, la periodista y escritora Cristina Morató dedicará su conferencia a la esposa de David Livingstone. Las hazañas del gran explorador han quedado grabadas a fuego en la historia, pero pocos se acuerdan de su esposa, Mary Moffat, que vivió a su sombra aunque le acompañó en muchas de sus expediciones y corrió los mismos peligros que él. Tras haber pasado media vida como aventurera y llegar a considerarse una africana blanca, murió a los 41 años en la actual Zambia.

El 13 de febrero, María José Magaña Clemente, responsable de artes visuales en la sede del Instituto Cervantes en Madrid, hablará del matrimonio formado Lucia Moholy y László MoholyNagy, miembros importantes de la escuela de la Bauhaus. En las reseñas biográficas de la fotógrafa, que además era escritora, editora y crítica de arte, suele destacarse en las primeras líneas que se casó con el famoso fotógrafo y pintor. Al menos él sí reconoció públicamente la influencia de su mujer, de quien afirmó: «El faro de su inteligencia iluminaba mi propio caos emocional. Ella me enseñó a pensar».

En la última conferencia, el 27 de febrero, la filóloga e investigadora Josune Muñoz reflexionará sobre la pareja artística formada por los autores de cómic Aline Kominsky y Robert Crumb, que han trabajado juntos durante décadas aunque el nombre de Crumb es mucho más conocido que el de su esposa.

Para Freixas, el caso de las palabras genio y musa no es muy distinto de los términos don juán, «que tiene incluso una connotación positiva», y «los 600 sinónimos de puta que existen». Según la escritora, el lenguaje nos pone trampas al determinar nuestra manera de pensar. Además, señala que cuando se habla de musa, el término viene pintado de color de rosa, cuando lo que han hecho muchas mujeres, al permanecer junto a estos supuestos genios, es «convertirse en secretarias, enfermeras, niñeras, amas de llaves, y en muchos casos siendo sustituidas al hacerse viejas. Rara vez se reconoce este papel desairado».

FUENTE: WWW.EL CULTURAL.COM
FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO | 13/01/2017
 

 

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